Pasé por el lado de Bianca y estoy segura de que ni siquiera notó mi presencia. Entré en aquella oficina sin anunciarme, como alma que lleva el diablo, y, en un arrebato de furia, lancé el montón de carpetas por los aires. En cuestión de segundos, había papeles volando por todas partes. —¡Tú! —señalé a Ramsés—. ¡Eres un idiota! ¡El más grande de todos los idiotas! Al principio, su expresión reflejó sorpresa. Después, su rostro se endureció y sus ojos destilaron furia. Sin embargo, cuando estaba a punto de abrir la boca para decir algo, me acerqué a su escritorio y lo barrí de un manotazo, arrojando absolutamente todo al suelo. Ramsés se puso de pie y se plantó frente a mí. —¿Qué demonios te pasa? ¿Te volviste loca? —¡Tú me estás volviendo loca! Intentó callarme con un beso, pero lo aparté de un empujón en el pecho y, sin pensarlo dos veces, le di una bofetada que resonó por toda la oficina. Jadeé, sobresaltada por mi propia reacción. Cuando comprendí lo que acababa de
Last Updated : 2026-10-17 Read more