CAPÍTULO 205 — El recuerdo Habían pasado dos días desde que Luz llevaba el apellido de su padre. A simple vista, aquella tarde no era distinta a tantas otras. Luz había estado inquieta desde que despertó de la siesta, con esa mezcla de sueño liviano, hambre a medias y necesidad de brazos que a veces la volvía más sensible. Mía llevaba más de una hora yendo de un lado al otro con la paciencia cansada de una madre que, aunque ya empezaba a conocer los ritmos de su hija, todavía seguía aprendiendo a interpretar cada gesto, cada quejido y cada manito cerrada. Cristian había llegado un poco más tarde que de costumbre. Seguía sin imponerse, sin pedir nada que no le ofrecieran y entrando a la casa con esa cautela de quien todavía no sabe cuánto espacio tiene permitido ocupar. Llevaba los lentes oscuros puestos, la gorra para protegerse de la luz y la guitarra colgada al hombro. Pero Luz, apenas percibió su presencia, volvió a hacer lo que ya empezaba a convertirse en costumbre: extendió
Last Updated : 2026-04-14 Read more