Derek, a pesar de la frialdad que todavía marcaba su relación con Naomi, había asumido su papel de padre con determinación. Cada mañana, sin excepción, pasaba por la habitación de su esposa. A veces entraba con la excusa de darle los buenos días; otras, simplemente necesitaba verla, comprobar que estaba bien y marcharse con la certeza de que nada le ocurría. La acompañaba a todas sus citas médicas y se había convertido en un guardián incansable de su salud. La llamaba cuatro, incluso cinco veces al día para asegurarse de que hubiera comido, tomado sus vitaminas o llegado a salvo a la universidad. Sus atenciones habían dejado de parecer simples gestos de responsabilidad. En las últimas semanas, además, comenzaron a llegar flores frescas, cajas de chocolates y ropa de maternidad de marcas lujosas. Derek no hablaba de sus motivos. Simplemente dejaba los detalles a su alcance y continuaba con su día. Era su manera torpe de demostrar que le importaba. Naomi, mientras soportaba los ter
Last Updated : 2025-12-14 Read more