Nelly no respondió. El silencio de la mujer solo avivó la ira de Derek, quien, sin esperar una disculpa, le lanzó una orden cruel: —¡Limpia el desastre que hizo el niño en mis zapatos, ahora mismo! La humillación en el rostro de Nelly fue tan palpable como el miedo en los ojos de los niños. Rainer, el pequeño responsable de la mancha, se encogió. Su madre, con el corazón encogido por la vergüenza, se dispuso a agacharse, pero una mano firme la detuvo con un tirón inesperado. —Llévate a los niños —dijo Naomi, quien apareció en ese momento. Su voz era calmada, pero tenía una frialdad que contrastaba con la ira de Derek. —Acabo de darle una orden. ¿Por qué interfieres? Derek la miró con furia. Naomi ignoró su pregunta y repitió con más firmeza: —Nelly, haz lo que te digo. La mujer, aliviada, tomó a sus hijos y se alejó rápidamente, mientras la mirada desafiante de Naomi se cruzaba con la de Derek. Se quedaron inmóviles. Ninguno retrocedió. Durante varios segundos, solo se escuc
Terakhir Diperbarui : 2025-11-21 Baca selengkapnya