En su memoria, Alejandro tampoco acostumbraba tocar la puerta educadamente.Cuando tenía que buscarla, siempre entraba directo.¿Había cambiado?¿O será que no era él?Sofía pensaba esto, pero aun así dijo:—Adelante.Apenas terminó de hablar, Sofía vio que Gabriel abría la puerta y entraba. En sus manos traía un tazón pequeño con vapor todavía saliendo.—Toma un poco de sopa para la resaca, te vas a sentir mejor.Sofía se sorprendió un momento. Después de reaccionar, no pudo evitar quedarse pensando.La verdad era que, en su memoria, Gabriel era muy paciente.Las cosas de la noche anterior, si las hacía Gabriel, tenían mucho sentido.¿Será que confundió a Gabriel con Alejandro?Entonces en la noche...Con eso en mente, se quedó helada y no pudo evitar preguntar:—¿Tú estuviste aquí toda la noche?Adivinando lo que pensaba, Gabriel asintió.—La situación lo requería.Después de asistir a la gala benéfica, salió y no la encontró. Justo cuando iba a llamar a la policía, los Herrera le di
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