La llegada de Gabriel agarró desprevenidos tanto a Diego como a Catalina.Diego se veía medio apenado. No se atrevía a reprender a Gabriel, así que solo pudo decirle a Sofía:—Si estabas esperando a un amigo, ¿por qué no dijiste nada?Sofía encontró todo esto absurdo.—¿Me dejó oportunidad de decir algo?Y aunque lo hubiera explicado, Diego no le habría creído.—Bueno, ya que está esperando a un amigo, mejor no la molestamos. Vámonos. —Catalina metió las manos con una sonrisa para calmar todo.Diego estaba de malas, pero solo pudo irse todo resentido. Catalina agarró a Joana, que todavía estaba en otro mundo, y caminó hacia la puerta para abordar.Solo que antes de irse, Catalina no aguantó y volteó una vez más. En su memoria, Sofía siempre había estado sola. ¿Desde cuándo tenía amigos así? Por cómo se veía, no parecía ser cualquier persona.Mientras pensaba eso, Joana a su lado se paró en seco, volteó hacia donde estaba Gabriel y dijo toda embobada:—Mamá, ese hombre es guapísimo. ¿Sa
Leer más