Santiago claramente sabía cómo estaba la situación. Después de escucharla, ni siquiera alzó la mirada.—Señorita Herrera, yo solo soy el jefe de ellos, solo puedo darles tareas, pero si no quieren hacerlas, tampoco los puedo forzar. Si no cooperan, tienes que buscar cómo llevarte bien con ellos. No sirve de nada que vengas conmigo.Durante toda la mañana no avanzó nada. Cerca del mediodía, Sofía entró cansada a la sala de descanso.Se sentó en una silla y se sirvió agua sintiéndose frustrada.Después de lo del día anterior, ya se imaginaba que estar en UME iba a ser difícil, pero no pensó que sería tanto.Mientras pensaba en cómo resolverlo, sonó su celular.Sofía reaccionó, sacó el celular y vio que era Victoria.Dudó un momento, pero al final contestó.—Esta tarde ven a la casa, tu abuela hizo sopa de pollo, guardé un poco para que se lo lleves a Alejandro.Como siempre, después de darle la orden, Victoria se preparaba para colgar.Pero Sofía ya no era la sumisa de antes, sino que di
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