En el sueño, el cielo oscuro parecía estar a punto de derrumbarse en cualquier momento. Vio a Sofía arrodillada junto a un pequeño montículo de tierra, con la cabeza gacha, no podía ver su cara, pero intuía que su expresión parecía estar llena de dolor.Su pecho se llenó de un dolor sutil y penetrante. Justo cuando iba a acercarse para preguntarle qué pasaba, ella se levantó y caminó en dirección contraria a donde él estaba.—Sofía.Alejandro la llamó instintivamente. Pero ella actuó como si no lo hubiera escuchado y continuó su camino sin detenerse.Al ver que no le hacía caso, Alejandro arrugó la cara, algo molesto.—Sofía, ¿a dónde vas? Detente.Al ver que ella seguía ignorándolo, incluso caminaba cada vez más rápido, alejándose más y más de él, Alejandro arrugó la frente aún más, sintiéndose cada vez más irritado. Quiso acelerar el paso para alcanzarla, pero al segundo, Florencia apareció de la nada y se interpuso entre él y Sofía.Florencia sonrió con los ojos arqueados, mirándolo
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