No haber logrado concretar el Proyecto Victoria ya era una desgracia suficiente; y que yo además expusiera su infidelidad fue, sin duda, echarle sal a la herida. Su empresa y él mismo quedaron completamente desacreditados en el sector. Con esa reputación, nadie se atrevería a trabajar con él.Al principio, Violeta todavía mostraba algo de espíritu combativo: trabajaba horas extra en los planes y, al mismo tiempo, seguía en secreto cada uno de mis pasos y mis logros en el extranjero.Pero cuanto más prosperaba mi carrera, más se le venía abajo el ánimo, más le crecía la envidia, hasta que, al tercer mes de no poder pagar sueldos, terminó por explotar.—¿Sabes o no sabes dirigir una empresa, carajo? —le gritó—. ¡Si esto sigue así, tarde o temprano vamos a quebrar! ¡A este paso voy a acabar pidiendo limosna contigo!Héctor, ya de por sí perdido frente a la pantalla llena de términos técnicos que no entendía, se enfureció todavía más al oírla gritarle:—¿Y tú con qué cara me criticas? ¿Y t
Baca selengkapnya