El tiempo no corría, se licuaba en una agonía de metal y luz roja. El pitido del collar era un taladro que marcaba el pulso de la muerte. Dante se lanzó hacia el altar, barriéndose sobre el mármol con esfuerzo, mientras Elara regresaba desde el umbral del sótano con el instinto de una loba protegiendo su manada.Llegaron a Isabella al mismo tiempo, jadeantes, rodeados por el humo que aún flotaba en el aire. Dante sujetó los hombros de su tía, sintiendo la fragilidad de la anciana, sus manos temblando con una furia que amenazaba con desbordarlo.Elara se arrodilló frente al dispositivo parpadeante, sus ojos estaban fijos en la pequeña pantalla que dictaba su destino.— ¡Lorenzo, el decodificador no entra! — rugió Dante, mirando el temporizador que marcaba cinco segundos — &iexc
Last Updated : 2026-01-22 Read more