Dexter, mi compañero destinado, se convirtió en el Rey Alfa cuando su hermano murió. No solo heredó la corona y el poder, sino también a Jenica, la viuda de su hermano. Todo porque yo, por ser una mestiza, no había podido darle un heredero de sangre pura en todos estos años.Todas las mañanas, sin falta, tenía que soportar el aroma de otra loba en la piel de mi pareja. Era un recordatorio constante y sofocante de que yo le había fallado. Ese era mi tormento. Mi realidad.Hasta el día en que Jenica anunció que estaba esperando cachorros.—Felicidades, Jenica. Un heredero de sangre pura le da una nueva esperanza al reino.La voz de la Sabia Erin llegó desde la sala del consejo. Me quedé quieta afuera de la puerta, apretando los resultados del laboratorio que acababa de recoger. Dexter me había dicho que necesitaba estos datos sobre la estabilidad del linaje imperial para preparar la sucesión. Pero ahora estaba claro que ya habían elegido a alguien más.—Que la Diosa de la Luna nos bendig
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