—¡FUERA de aquí! ¡Fuera ahora mismo! —el grito del CEO retumbó en las paredes de cristal, cargado de una furia que hizo vibrar el aire de la oficina. Estaba totalmente enfurecido. Una de las secretarias, presa del pánico y los nervios, le había derramado café hirviendo sobre el escritorio, estropeando en un segundo documentos cruciales que valían millones. La pobre chica temblaba de pies a cabeza; su rostro, antes sonrosado, ahora era de un blanco fantasmal. Con la voz apenas audible y un tartamudeo incontrolable, intentaba articular una disculpa que sabía inútil. —Yo... lo siento... lo siento mucho, señor. Fue un accidente, se lo juro, fue un accidente —repetía una y otra vez, como una plegaria desesperada. Ella conocía de sobra lo explosivo y cruel que podía llegar a ser ese hombre. Rodrigo Álvarez no perdonaba errores, no toleraba la torpeza y exigía una perfección absoluta en cada rincón de su empresa. Para él, las cosas se hacían bien o simplemente no se hacían. Mentalmente
Última actualización : 2026-01-18 Leer más