Estaba entretenida con la comida, decidiendo si comer o no comer, cuando una voz me sacó de mis pensamientos.—Buenos días, cariño.La voz masculina me hizo pegar un brinco inesperado. No sabía cuándo se había abierto la puerta, ni cuánto tiempo llevaba siendo observada. Preparé una respuesta mordaz, pero cuando descubrí su rostro, me quedé congelada por un momento, antes de soltarla.—No soy tu cariño. —Lo fulminé con la mirada. —Solo hay un hombre digno de llamarme así: Alessandro Romano. Y desde luego, ese hombre no eres tú.Jorge sonrió con una tranquilidad que me resultó inquietante.—Ya veo que sigues confundida. Ese hombre solo te secuestró de mi lado.Dio un par de pasos hacia mí, sin prisa, acercándose poco a poco a la mesa donde estaba sentada.—No pasa nada. Él solo te confundió. Puedo esperar a que recuperes la cordura. —Añadió mientras cogía un mechón de mi cabello.Mis ojos lo miraron desafiantes, pero en su mirada solo había confianza. La tranquilidad de un cazador que
Última actualización : 2026-08-02 Leer más