Al escuchar la certeza en mi voz, Logan se rio, con una actitud arrogante y despectiva. Una mirada de comprensión cruzó su cara y, una vez más, intentó atraerme hacia sus brazos.—Está bien, está bien. Fui desconsiderado. Me equivoqué. Mañana haré que el departamento de finanzas te entregue una tarjeta negra ilimitada. Podrás comprar lo que quieras, sin formularios de solicitud, ¿está bien?Agachó la cabeza, intentando darme un beso en la frente. —En cuanto al sello, haré que Chloe te lo envíe. Puedes jugar con él unos días. Ya que te importa tanto ese juguetito, te daré el gusto. De ahora en adelante, aprobaré yo mismo los gastos de curación de tu loba. Saldrán de mi cuenta de banco. Ya es suficiente, Sienna. Estoy cansado y ya pasé mucho tiempo tratando de contentarte por hoy. Mientras seas obediente, te daré todo lo que quieras.Durante los últimos tres años, esta rutina me había funcionado todas las veces. También sabía que, para un Alfa orgulloso como él, este era el límite de su
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