Los jadeos que resonaron fueron ensordecedores. El rostro de Alfa Caspian se puso blanco como el papel. Vivian lucía como si hubiera recibido un golpe físico.El poder de Alfa de Silas emanó hacia afuera. No fue un estallido, sino una revelación. Se desplegó la profundidad total, serena y aterradora de su poder. No para atacar, sino simplemente para existir sin restricciones. Era la diferencia entre un relámpago y la gravedad de un planeta. Una fuerza palpable.Alfa Caspian emitió un gruñido, un sonido de pura angustia animal. Su propio poder de Alfa, que siempre había portado como una armadura, se desmoronó hacia adentro. No fue derrotado en batalla, sino que quedó reducido a algo irrelevante. Sus rodillas flaquearon. Se vio obligado a caer sobre el frío suelo de mármol; no por violencia, sino por la pura y humillante física de la jerarquía. Su cuerpo lo traicionó, obedeciendo a la ley más profunda escrita en su sangre.El silencio fue absoluto. Entonces, estalló el caos. Alfa Ca
Read more