―Mañana voy a tallar una palabra que no tiene tu nombre, Silvain, pero te va a doler si algún día la lees.La frase no durmió.Aryanna sí, un poco, pero mal. Despertó con la placa de madera sobre el escritorio, los zapatos junto a la cama y la sensación absurda de haber amenazado a un hombre ausente con un trozo de cedro.Emilia tocó la puerta antes de que el sol terminara de entrar.―¿Ya tallaste o sigues intimidando tablitas?Aryanna, sentada en la cama con el pelo revuelto, miró la placa.―Buenos días para ti también.Emilia abrió sin esperar permiso.Traía dos tazas de café.Eso ya era sospechoso.―No lo hice yo ―aclaró―. Mamá supervisó la cafetera como si fuera parto de alto riesgo.―Qué alivio.Emilia le entregó una taza y miró la placa con la A.
Última atualização : 2026-08-22 Ler mais