La caja estaba en el suelo del despacho, al alcance, como siempre desde el día en que Laura decidió bajarla del estante.No había ninguna razón concreta para abrirla ese miércoles.No había ningún acontecimiento que lo pidiera, ninguna carta nueva que tuviera que guardar, ninguna urgencia de revisión. Era simplemente la mañana del miércoles, el café en la mano, el despacho en silencio, y la caja ahí, con la presencia familiar de los objetos que forman parte del espacio donde uno trabaja sin que nadie tenga que decidir que estén.Laura la cogió.Se sentó en la silla del escritorio.La abrió.Contó.Cuarenta y cuatro.No lo esperaba del todo así, aunque sabía que el número era ese porque lo llevaba en la cabeza desde hacía meses, desde la última vez que lo había actualizado. Pero contar con las manos era diferente de recordar el número: era tocar cada papel doblado, sentir el grosor variable según cuántas veces había sido leído, reconocer el tacto específico del papel antiguo y del pape
Última actualización : 2026-07-25 Leer más