La oficina está vacía a las nueve de la noche, salvo por la lámpara del escritorio de Pati, que proyecta un círculo de luz amarilla sobre el teclado y deja el resto de la sala en penumbra.Lleva tres horas ahí, con la misma hoja de cálculo abierta, aunque ya la ha cerrado y vuelto a abrir varias veces, como si cerrarla pudiera cambiar lo que dice.El correo de Julián sigue en la bandeja de entrada, marcado como no leído durante tres semanas por error, hundido bajo decenas de mensajes más urgentes en apariencia. Pati lo encontró esa tarde, por casualidad, buscando otra cosa completamente distinta.Lo abre otra vez. Lo lee por cuarta vez esa noche.Tres contratos de consultoría logística, facturados por tres empresas distintas, todas con la misma dirección postal en Bogotá. Los tres, aprobados por la misma firma: Ricardo Nieves, director regional.Pati se frota los ojos. Podría ser nada. Empresas subcontratadas que comparten oficina no es, por sí solo, ningún delito. Pasa constantemente
Última actualización : 2026-07-31 Leer más