El rostro del niño desapareció de la pantalla sin transición visible, como si la señal hubiese sido retirada en el punto exacto en que ya había cumplido su función. Sin embargo, su voz no se desvaneció con la imagen; permaneció en el entorno, no de forma física, sino como un residuo persistente que se fijó en la mente de Lucas con una intensidad difícil de disipar. No se trataba de miedo en términos convencionales, ni de una reacción inmediata al peligro, sino de una respuesta más profunda, más densa, que operaba por debajo de cualquier intento de control racional. No hubo parpadeo, ni ajuste de postura, ni indicios externos de procesamiento consciente. La reacción fue interna, contenida, acumulativa, generando una tensión que no se liberaba, sino que se consolidaba. —La ubicación —repitió, con una firmeza que eliminaba cualquier margen de negociación. Marcelo lo observó sin alterar su posición, manteniendo una calma que no parecía improvisada, sino prevista, como si ese punto especí
Terakhir Diperbarui : 2026-03-27 Baca selengkapnya