El gimnasio privado de la residencia Lenox contaba con equipamiento de última generación, áreas especializadas y tecnología avanzada. Bajo la luz de los reflectores, la atmósfera era sumamente distinta a la del despacho. En la zona de lucha, no había espacio para palabras, ni promesas vacías. Solo quedaba la verdad de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre caballeros.Abel, asumiendo su rol como mediador, se colocó en el centro con los brazos semiflexionados a ambos lados, apuntando hacia los hombres.—Ya conocen las reglas de esta disciplina —anunció Abel con una media sonrisa—. Nada de golpes bajos, nada de juego sucio. Esto es para descargar la tensión entre ustedes, no para que terminen en el hospital. ¿Entendido?Lucas asintió de inmediato, golpeando sus guantes con fuerza, ansioso por canalizar la frustración que le quemaba el pecho. Cooper, por su parte, respiró hondo y levantó la guardia. Su mirada no reflejaba miedo, sino una determinación absoluta: estaba allí para ganars
Última actualización : 2026-07-20 Leer más