Dante abandonó el hospital; al final de cuentas, ya había hecho lo que tenía en mente, no necesitaba seguir ahí. La verdad era que el estado de salud de su hijo poco le importaba, así que, tan pronto como habló con su sobrino y le dejó claro qué era lo que quería, el hombre no vio más motivos por los que permanecer en ese sitio. Luego de abandonar el hospital, el hombre se dirigió a la mansión Montemayor, lugar en el que, por años, vivió al lado de Florencia, su Florencia, la única mujer que le daba un poco de humanidad, la única mujer que, en su debido momento, le hizo pensar que podía ser mejor ser humano o que podía ser mejor ser humano. Hoy día, el hecho de ya haber pasado siete meses lejos de ella le había mostrado una oscura realidad. Florencia era su centro, esa jovencita que conoció siendo temerosa, pero que, de su necesidad, de su hambre, sacó valor para irse con él; fue lo único bueno que le había sucedido en su maldita vida. Él, obviamente, nunca había sabido cómo corresp
Última actualización : 2026-08-11 Leer más