Esteban en un inicio reaccionó sorprendido, pero, luego de unos minutos, la idea de que su padre secuestrara a sus hijas le sonó realmente estúpida, así que dijo:—¡QUÉ DEMONIOS! ¿QUÉ DIABLOS ACABAS DE DECIR? ¡NO! ¡TÚ ESTÁS LOCO! —¿CÓMO ES QUE MI PADRE PODRÍA SECUESTRAR A MIS HIJAS? —expresó Esteban incrédulo.—Mira, Esteban, no estoy aquí para ver si me crees o no. Yo tengo cosas que hacer; si me crees o no, no es mi problema. —dijo Patrik comenzando a caminar por el pasillo.Esteban sacó su móvil y volvió a llamar a Marina, pero nada, su llamada no era tomada, lo que vino de cierto modo a sembrar una semilla de duda.—¿Por qué dices que mi padre secuestró a mis hijas? —preguntó Esteban, ya no muy seguro de lo que creía.—Mira, Esteban, no tengo por qué darte explicaciones; lo que te dije es verdad, creerlo o no, solo tú tienes la respuesta.Efraín está postrado en una camilla por tu maldita culpa y, obvio, él no puede hacer nada, pero yo sí puedo, así que haré todo lo que está en mis
Última actualización : 2026-08-15 Leer más