Marina encontró la libreta donde la había dejado; no estaba escondida, eso fue lo primero que le llamó la atención.Durante semanas había pensado en ella como si guardara algún secreto vergonzoso, cuando en realidad estaba sobre una repisa, entre un libro que no había terminado de leer y algunos papeles que debía revisar.La tomó, la sostuvo unos segundos, pero no la abrió.—Qué ridícula —murmuró.La libreta, naturalmente, no respondió; Marina miró hacia la puerta, la casa estaba extrañamente tranquila, uno de los bebés dormía y el otro también, aunque probablemente no por mucho tiempo.Diana y Renata estaban ocupadas, Rigoberto había salido, Ofelia ya no estaba ahí todo el día y Efraín… No sabía exactamente dónde estaba Efraín.Aquello la hizo sonreír; hacía algunos meses habría sabido dónde estaba todo el mundo, a qué hora regresaría, qué necesitaba, qué debía hacer ella antes de que regresaran; ahora no.Se sentó, puso la libreta sobre sus piernas, la abrió; al hacerlo, reconoció in
Última actualización : 2026-10-05 Leer más