Renata salió de la cocina, Marina permaneció mirando la puerta, Efraín dejó su taza sobre la mesa. —No le gustó demasiado la idea. —No. —¿Te preocupa? —Me preocupa que sienta que voy a dejar de estar disponible para ella, pero también sé que no puedo renunciar a cada cosa que quiero hacer para evitarle cualquier incomodidad. —dijo Marina luego de pensarlo un poco. —Creo que eso también será parte de lo que tendremos que aprender como familia. —Sí. —dijo ella mirándole y sonriendo. —Aunque quizá empiece por aprender a hacer ese pastel. —Me parece una excelente idea, siempre que no conviertas el chocolate en una nueva obligación. —dijo Efraín acercándose a ella. Marina tomó nuevamente su taza. —Si lo hago, será porque a mí también me gusta. Y aquella diferencia, en su mente le pareció suficiente. Al caer la tarde, Rigoberto regresó a casa, encontró a Diana en la sala, a Renata explicándole algo a Ofelia y a Efraín intentando acomodar a uno de los bebés mientras el otro protesta
Última actualización : 2026-10-12 Leer más