Melani Fernández Aceptar los abrazos fingidos de los socios comerciales y las felicitaciones vacías de diplomáticos que preferirían vernos hundidos no era algo nuevo para mí. Ya había pasado por esto antes, en otra vida. Sabía perfectamente cuál era el protocolo de una boda de alta sociedad: aguantar el tipo, sostener la copa con elegancia, sonreír para las cámaras y aparentar que el mundo entero pertenecía a los novios. Entre el desfile de manos estiradas, Demir Bey se acercó a nosotros. Su mirada, fría y cargada de un rencor apenas disimulado, me recordó que, dentro de esta familia, yo seguía siendo una intrusa peligrosa. Mientras lo veía alejarse entre los trajes oscuros de la multitud, un detalle me golpeó de repente: Ishak y Orhan llevaban semanas sin aparecer. Hasta donde recordaba, Aras me había dicho que estaban de "viaje". Pero aquello no tenía ningún sentido. Tratándose de la boda del patriarca, la ausencia de los tíos era un desplante monumental, una bofetada públi
Última actualización : 2026-08-08 Leer más