Parecía que mi alma había quedado atrapada junto a Elba, obligada a seguirla de vuelta a casa.Apenas abrió la puerta, Alberto salió a su encuentro, con expresión expectante.—Elba, ¿qué pasó? ¿Encontraste a Antonio?Elba negó con la cabeza, todavía algo aturdida.—No… Y además dijeron que Antonio ya está muerto.—¿Muerto?Los ojos de Alberto se abrieron de golpe. Dio medio paso hacia atrás y, casi por reflejo, la sujetó del brazo.—¿Cómo que muerto? ¿Y si solo se está escondiendo de nosotros y te salió con eso para engañarte?Elba frunció el ceño, pero no respondió.Al ver su reacción, Alberto se apresuró a esbozar una sonrisa amarga.—Tiene que ser eso. Seguro que Antonio todavía guarda rencor por lo de hace cinco años y, como no quiere ayudarme, se inventó esa mentira.—Elba… mejor déjalo así, ¿sí? No lo sigas presionando. En el peor de los casos, yo mismo iré a entregarme…Elba guardó silencio un momento y al final asintió.—Tienes razón. Seguro se escondió. Pero esto no puede qued
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