2. —De verdad que eres una puta, ¿verdad? —se burló contra mi oreja, su mano ancha bombeando dentro de mí con un ritmo agresivo que hacía temblar mis rodillas—. Rogando por cuatro dedos mientras estás de pie en un jet privado. —¡Sí! ¡Ahhh, mmgh, sí! —jadeé, los dedos de los pies apenas tocando la moqueta mientras él metía los cuatro dedos una y otra vez—. Soy tuya para que me uses… ¡aah, ábreme! Usó su peso para mantenerme clavada contra el respaldo de cuero; cada empujón hacía que los nudillos le quedaran al ras de mi entrada. Se me llenaron los ojos de lágrimas por la magnitud de la sensación, pero el cuerpo respondía a cada embestida con una avidez desesperada. —Mírame —ordenó, el pulgar presionando con fuerza contra el hueso de mi cadera. Forcé los ojos a abrirse, mirándolo a través de la visión borrosa mientras seguía metiéndome la mano en el agujero. —Hazlo más fuerte… ¡aah, ahh, ahh! —solloqué, agarrándome a las mangas de su camisa—. Lléname… ¡ohhh, haz que me lo tr
Dernière mise à jour : 2026-10-11 Read More