El sol del mediodía caía a plomo sobre los cerros de los Altos de Jalisco, cocinando la tierra colorada y haciendo vibrar el aire sobre las hileras infinitas de agave. Sin embargo, en el interior de la casa grande del rancho Flores, el ambiente se mantenía fresco, protegido por los anchos muros de adobe, los techos altos de viga de caoba y el suelo de barro cocido que conservaba el aliento de la sombra.En la oficina principal, el silencio era absoluto, roto únicamente por el rasguño rítmico de una pluma estilográfica sobre papel de gramaje pesado y el silbido distante del viento cruzando los potreros. Raúl Flores permanecía sentado tras su monumental escritorio de madera noble. A su derecha, apoyada con firmeza sobre la esquina de los balances contables del trimestre, descansaba la pequeña piedra rojiza y pulida que Emma le había regalado semanas atrás. Un objeto insignificante para cualquiera, pero que para el hombre más poderoso de la región se había convertido en un ancla invariab
Last Updated : 2026-08-18 Read more