Vi un rostro borroso, con cabello plateado igual al mío, el pecho desgarrado, el corazón ausente, el rostro completamente cubierto de sangre.Cosas salían de su cuerpo. “No me salvaste”, movió la boca, y gusanos salieron arrastrándose de ella.“No… no… no… ¡Zarealllll!”, grité.“Aella, Aella, soy yo, concéntrate. Lo que sea que estés viendo no es real”, escuché la voz de Aragon resonar con fuerza.Abrí los ojos de golpe, parpadeé dos veces. Estaba hecha un ovillo en el suelo, con Aragon a mi lado. El vello de mis brazos se erizaba, la piel se me llenó de escalofríos.Temblaba violentamente. “Eh, eh, eh, está bien”, dijo Aragon con suavidad. “Estás bien. No es real.”Abrí la boca para hablar, pero en lugar de eso rompí a llorar. “Ella… ella… ella…” Las lágrimas seguían cayendo, no podía controlarme.“No hables aún, ven, vamos a llevarte de vuelta a la casa de la manada.” Me ayudó a ponerme de pie, pero mis piernas vacilaron, mi cuerpo se entumeció. Sentí que me desplomaba, pero me atra
Read more