Pasaron varias semanas desde aquel encuentro en la cafetería, y Dominic comenzó a mostrar una transformación evidente. Ya no se limitaba a enviar mensajes o realizar llamadas; ahora viajaba a Ashford Hills de manera constante, sin faltar un solo fin de semana. A veces permanecía sentado en la terraza trasera de la casa de los Hale, conversando con Matteo sobre motores y automovilismo; otras veces paseaba por el jardín junto a Isabella, escuchándola hablar entusiasmada sobre sus estudios universitarios y sus anhelos. En ocasiones, simplemente se quedaba en silencio en el salón, saboreando la calidez familiar que jamás había experimentado.Lucas lo observaba todo desde la distancia. Si bien no confiaba plenamente en Dominic, tampoco podía negar que el hombre se estaba esforzando de corazón. Llegaba siempre puntual, escuchaba con genuina atención, no forzaba las situaciones ni exigía nada a cambio. Tan solo estaba allí, como una presencia sutil que, poco a poco, comenzaba a ser aceptada.
Dernière mise à jour : 2026-10-17 Read More