Raihan llegó a la enfermería cargando a Asiget entre sus brazos. Cuando cruzó la puerta, Cristóbal levantó la vista y quedó sorprendido al ver aquella escena. —Buenos días, Alfa —saludó rápidamente.—¿Dónde la dejo? —preguntó Raihan, a lo que Cristóbal señaló una silla acolchada.—Allí estará bien. Ya solicité que le trajeran el desayuno.Raihan depositó a Asiget sobre el asiento, después llevó la mirada hacia Cristóbal.—Asiget no puede desplazarse sola y nadie tiene permitido tocarla.Cristóbal parpadeó confundido.—¿Perdón? No le entiendo, Alfa...—Ni tú, ni Celia, ni ninguna sirvienta o guardia pueden cargarla o moverla de aquí sin mi autorización. Si necesita trasladarse a cualquier parte, me avisarán y yo mismo vendré a llevarla.Cristóbal quedó desconcertado. Aquello era absurdo. Raihan jamás había mostrado semejante nivel de atención hacia nadie, salvo quizá Asya. Y aun así, incluso con Asya nunca había actuado de aquella manera tan posesiva y estricta.—Pero, Alfa… ¿Cómo pod
Last Updated : 2026-05-09 Read more