Punto de vista en tercera personaEl Alfa Gideon estaba sentado tras el imponente escritorio de obsidiana, cuya superficie se hallaba abarrotada de pergaminos y papeles que exigían su firma: informes de juicios, rutas de suministros, conflictos fronterizos... Sin embargo, sus manos no se movían. Permanecían apretadas con fuerza; sus nudillos, blanquecinos; sus venas, hinchadas. Sus ojos, del color de una tormenta, miraban con la vista perdida la parpadeante luz de las velas, sin ver realmente nada.Habían transcurrido diecinueve horas desde que Grace desapareció.Diecinueve horas agonizantes desde que su hija —su única hija— fue arrebatada.Entonces, las pesadas puertas de la estancia se abrieron de par en par, rompiendo el silencio.El Alfa Hugo entró en la habitación, tan silencioso y sereno como siempre.Gideon se puso de pie de un salto, con la mirada afilada. —¿Han regresado? —exigió saber, con la voz ronca por el esfuerzo de contenerse—. ¿La han encontrado?Hugo negó con la cabe
Last Updated : 2026-05-18 Read more