A la mañana siguiente, muy temprano, Ximena se arregló sencillamente y se puso un conjunto de chaqueta y falda al estilo francés, color blanco lechoso.Su esbelta figura quedaba perfectamente realzada por el elegante corte. Su largo cabello negro, ligeramente ondulado, caía con naturalidad. Transmitía elegancia y solemnidad, y al mismo tiempo desprendía un carisma difícil de ignorar.Después de todo, esa tarde iría a negociar, y la apariencia contaba.Cuando Ximena salió, Francisca se quedó admirada.—Señora Ximena, ¿tiene una cita importante hoy?Ximena sonrió con suavidad:—Sí, hoy tengo compromiso.Francisca no preguntó más, solo dijo:—Está bien que salga más. Si se queda siempre en casa, se aburrirá y se pondrá enferma.Ximena entendió perfectamente la doble intención.—Ah, Señora Ximena —Francisca bajó la voz, aunque no había nadie cerca—, la señora Nieves, la señora Pilar y la señora Nadia se van a mudar aquí. Dicen que para cuidar mejor al niño.Nieves y Pilar no vivían antes c
閱讀更多