El aire en el salón VIP era tan denso que parecía cortar la respiración.—¿Cómo pudo pasar esto…? ¿Cómo pudo pasar esto…?Declan estaba de rodillas entre los restos del desastre, murmurando como un hombre roto.Me lo preguntaba a mí, pero en realidad se lo preguntaba a sí mismo.Al mirarlo, sentí una satisfacción torcida.Pero más profundo, mucho más profundo… solo había cansancio.—Declan, ¿tienes idea de cómo he sobrevivido estos siete años?Me arrodillé frente a él y forcé su mirada hacia mis manos.Esas manos que antes eran suaves.Esas manos que él había sostenido en las noches húmedas y calientes, besándolas como si fueran sagradas.Ahora estaban cubiertas de callos ásperos y amarillentos. Los nudillos hinchados, deformados por años repartiendo cartas. La piel marcada con quemaduras de cigarro, hierro… y la herida fresca, aún abierta, del tacón de Maeve.—Para pagar la deuda del rescate, para esquivar asesinos, no dormí una sola noche completa —dije, con la voz firme—.
Read More