MAXVictoria se queda quieta bajo el tacto de mis dedos. Sus ojos se oscurecen un poco.—Punto para ti —admite en un hilo de voz—. ¿Y mi libro favorito? Si sabes ese, te doy algo más que un beso.Pienso rápido. Hace un mes, cuando entré a su despacho de noche para dejarle unos papeles, tenía un ejemplar viejo sobre la mesa, con las páginas amarillentas y el lomo desgastado. Un clásico ruso, pero de los densos.—Crimen y castigo, de Dostoievski —le suelto a quemarropa—. Te gusta la culpa y el control, preciosa.Victoria ensancha su sonrisa, una expresión ladina que me vuelve loco. No dice nada. Simplemente se abalanza sobre mí. Esta vez no es un beso corto. Me toma de la nuca con fuerza, metiendo los dedos en mi cabello, y me abre la boca con una urgencia que me hace soltar el control remoto al suelo. La jalo de la cintura, pegando sus caderas a las mías por encima de la ropa. La beso rudo, saboreándola, recordándole quién tiene la fuerza aquí. Cuando nos separamos, ambos estamos jadea
Última actualización : 2026-06-20 Leer más