VICTORIA.Entro a la oficina con el pulso todavía acelerado por la discusión con Tania. Al empujar la puerta, me detengo, ya Max está detrás de su escritorio, colgando el teléfono y no de buena manera, lo tira practicamente. La expresión de su rostro es pura piedra, con las facciones tensas y por su mirada encendida, me doy cuenta que algo salió muy mal.—¿Qué pasa, Max? —le pregunto, dando un paso rápido hacia el escritorio—. Tu cara me dice que no son buenas noticias.—Adel se escapó —suelta, plano y sin anestesia.El aire se me atora en la garganta. Siento un vuelco violento en el estómago y el suelo parece moverse bajo mis pies.—¿Cómo que se escapó? —mi voz sale más aguda de lo normal—. Se supone que tu abogado penalista estaba agilizando la orden de arresto hoy mismo. ¡Mañana es nuestra boda, Max! Si ese infeliz está libre en las calles, todo se complica. Estamos en un peligro real.—Cálmate, Victoria —me ordena con su habitual tono ronco, levantándose de la silla.Rodea el escr
Última actualización : 2026-07-01 Leer más