Más tarde, Hernán llevó a los niños hasta una habitación que había preparado para ellos. Había dos camas con mantas nuevas, algunos juguetes que no les pertenecían, cuadernos, lápices, una pequeña lámpara sobre la mesa de noche y hasta un par de pantuflas junto a cada cama. Todo estaba demasiado prolijo, demasiado nuevo, como si hubiera armado el cuarto de apuro para demostrar que podía ofrecerles un lugar perfecto. Eva se quedó unos segundos en la puerta. No faltaba nada y, sin embargo, aquel cuarto no transmitía la sensación de hogar. María observó las camas con una mezcla de sorpresa y desconfianza, mientras Lucas parecía mucho más interesado en las paredes, la puerta y la posición de su madre. —Van a dormir acá hoy —dijo Hernán. Eva apretó un poco más la correa del bolso al escuchar esa última palabra. María buscó su mano. —¿Vos también? —Voy a quedarme un rato. Hernán sostuvo la mirada de Eva. —Vas a quedarte todo lo que haga falta. Ella no respondió. Fue entonces cuand
Last Updated : 2026-07-02 Read more