Vanessa llegó a la oficina después de retocarse el maquillaje dentro del auto. Se cubrió las ojeras, acomodó el cabello detrás de las orejas y repasó el labial hasta que el espejo volvió a mostrarle la versión de sí misma que necesitaba para cruzar aquellas puertas. La blusa estaba impecable, llevaba la espalda recta y esa expresión segura que tantas veces le había servido para esconder lo que ocurría detrás. Aquella mañana, sin embargo, tenía demasiados frentes abiertos al mismo tiempo. Nahuel y Emma se habían negado a volver con ella, Agustín seguía sin responderle, Hernán la presionaba por la licitación y Eva Beltrán aparecía detrás de cada cosa que empezaba a desmoronarse. Cerró el auto y caminó hacia el edificio, escuchando el golpe de sus tacos contra el piso hasta llegar a la entrada. —Buen día —saludó al guardia. —Buen día, doctora Ríos. Escuchar aquel tratamiento consiguió que enderezara un poco más los hombros. Dentro de ese edificio todavía tenía un nombre, una carrera
Última atualização : 2026-07-01 Ler mais