—Acompáñame.Karen permaneció en silencio hasta que llegó a la habitación.—Señora, ¿qué está pasando?Tere se giró en todas las direcciones, poniéndose alerta de inmediato.Estaba tan acostumbrada a los ataques, a las guerras, a las luchas, que cuando le piden ayuda, su instinto le grita: Golpea. —No, tranquila, no se trata de una pelea directa, pero sí un riesgo que tenemos que evitar. Karen se frotó las manos, pensando en todas las posibilidades. —Bajé la guardia. ¿Miras mis manos?— dijo, ya mostrándolas—. Las tengo llenas de harina porque quería hacer un pastel, porque quería sentirme normal, una mujer común a pesar de estar en un castillo, quería ser solo la madre de mi hijo y la mujer de mi pareja.Ella sonrió con tristeza. Tere frunció las cejas.—¿Y qué tiene eso que ver con mis capacidades como guardiana o espía? Puedo asegurarle, señora, que cocinar no forma parte de ellas. —Tere hizo un gesto de terror.Karen no pudo evitar frotarse la nariz para desviar, de alguna mane
Última atualização : 2026-09-06 Ler mais