Karen escuchó que tocan a la puerta de su habitación. Se había cambiado de ropa, la anterior estaba llena de sangre y no quería asustar a su pequeño cachorro. — Mamá…— En cuanto escuchó el grito lleno de ilusión de su hijo, su corazón se rompió. Dio media vuelta y lo abrazó con tanta fuerza que el pequeño comenzó a quejarse. — ¡Ay mamá! — Solo déjame, déjame hijo. Déjame abrazarte un rato, déjame sentirte aquí conmigo, con vida y feliz. — Mami, ¿ya puedes estar conmigo en el castillo? Karen lo soltó poco a poco y notó que su madre se encuentra atrás, con una sonrisa y lágrimas corriendo por sus mejillas. — Si, ya podemos. Ya podemos andar por los pasillos y podemos jugar, correr, divertirnos. Arlo sonrió de oreja a oreja con una alegría que calienta el corazón de su madre. — ¿Puedo ir a la escuela con mi amigo?Ella asintió.Y pensar que casi lo perdía, pensar que casi perdía la oportunidad de ser madre de este maravilloso cachorro.— Arlo, ya no es necesario que te estés cuid
Última atualização : 2026-09-05 Ler mais