Corporación Rossi se alzaba sobre el centro de la ciudad como un monumento al ego de mi padre. Crucé las puertas giratorias con determinación. Llevaba un vestido sastre gris oscuro, sobrio, con el cabello recogido en un rodete bajo y tirante. Era la réplica exacta de la hija dócil y sumisa que mi padre creía haber doblegado tras mi humillante huida de la iglesia.Subí al piso de operaciones en el ascensor y, como esperaba, mi padre no se dignó a recibirme. En su lugar, su director de recursos humanos me guio por un pasillo lateral, lejos de las oficinas presidenciales, hasta una esquina relegada del edificio.—Esta será su oficina, señorita Rossi —dijo el hombre, abriendo una puerta de vidrio esmerilado.El espacio era minúsculo. Un escritorio de melamina gris, una computadora y un ventanal que daba directamente a un pozo de luz interno. No había plantas, ni cuadros, ni rastro del apellido que supuestamente me abría las puertas del mundo. Era un castigo de Dante Rossi disfrazado de op
Last Updated : 2026-07-18 Read more