La tomo por la cintura, acercando su cuerpo al mío.—¿Qué carita enfurruñada es esa, hum? —pregunto, con voz provocadora.—No es nada —responde ella, con voz seca.—¿Estás enfadada conmigo, amor? —pregunto, con voz cariñosa. Sé que fui demasiado lejos y descargué todo sobre ella, cuando no debía. Después de todo, ella no tiene la culpa.—¿En serio? —pregunta ella, con voz irónica.Comienzo a besar su cuello.—Déjame quitarte ese mal humor —digo, con voz ronca.Entonces, inicio un beso apasionado. Ella corresponde a mi beso. Termino con un pequeño beso.—Perdóname, amor —digo, con voz arrepentida—. No puedo controlar mis celos. Y Fábio está aquí. Me preocupé, imaginé muchas cosas.—Amor —dice ella, con voz firme—. Cada vez haces esto y pides disculpas. Necesitas controlar tus celos. Llegas a asustarme. No hace falta todo esto.—Lo sé, amor —digo, con voz sincera—. Perdóname. Me quedé ciego de rabia.—Está bien, amor —dice ella, con voz más tranquila—. Dejemos esto para resolverlo despu
Última atualização : 2026-09-29 Ler mais