Sus labios recorren mi rostro, mi cuello, mi clavícula, dejando un rastro de fuego por donde pasan.—No, no, no —digo, riendo.Con un movimiento ágil, paso encima de él y me siento sobre sus caderas. Sus ojos se abren de sorpresa, luego se entrecierran de deseo.—Mírala —dice, con una sonrisa traviesa—. Tomando la iniciativa.—Hoy es tu día —respondo, con voz provocadora—. Voy a tratarte como a un rey.Sonrío y comienzo a besar su cuello, bajando lentamente. Le quito la camisa con cuidado, revelando su pecho musculoso, los tatuajes que recorren sus brazos. Comienzo a besar su pecho, sintiendo cómo los músculos se contraen bajo mis labios. Bajo hacia su abdomen, besando cada centímetro de su piel, sintiéndolo temblar bajo mis caricias.Le quito las zapatillas, los pantalones y los calzoncillos. Su miembro ya está enorme y duro, palpitando de deseo, su piel caliente bajo mis dedos.Primero, lamo sus muslos, pasando la lengua lentamente, provocándolo. Él se retuerce bajo mi contacto, su
Última atualização : 2026-09-29 Ler mais