—Es en serio, mañana te la compro, lo prometo —insistió Dominic.—Está bien, si no la compras, la compro yo —dijo Stella.—¡Jaja! Está bien. Y bien, ¿te gustó? —preguntó Dominic.—Me gustó —respondió Stella con vergüenza.—Eres tan deliciosa —dijo él, y ella se puso roja.—Jaja, y te ves más rica cuando te da vergüenza —añadió.Se concentró en el tráfico. Después de un rato, llegaron a casa. Dominic metió el carro al garaje, bajaron y entraron. Fueron a la sala y allí encontraron a una señora y a un hombre que parecía más joven que la señora, junto con su tía Celina, Liz (que estaba acostada en su cochecito), Bruninho (que estaba sentado en el piso pintando) y Cometa.—¡Llegaron! Déjense las presento. Ella es Olga y su hijo Ofel. Y este es Dominic, mi sobrino, padre de los niños y esposo de Stella —presentó Celina.—Mucho gusto —dijo Dominic.—¿Liz dio lata? —preguntó Stella.—No, despertó hace poco, tomó su biberón —respondió Celina.—¿Y Bruninho? —preguntó Stella.—Mamá, me porté bi
Última actualización : 2026-10-12 Leer más