Siento su cuerpo estirándose al máximo, el dolor consumiéndola, la rendición acercándose. Intenta escapar, intenta alejarme, pero la sujeto con firmeza, aprisionándola contra la pared, mostrándole que soy el único que importa, el único que puede darle el placer que tanto desea. —Ahhh, me duele, Dominic... Por favor —implora ella, con la voz entrecortada por el dolor y el deseo. —Déjame entrar, Stella... Se va a pasar, te lo prometo —susurro en su oído, con voz ronca y cargada de promesas de placer—. Estoy en el paraíso, mi amor... Relájate, estás tensa. Ella duda por un instante, la duda bailando en sus ojos. Pero mi presencia la domina, mi toque la enloquece, mi posesión la consume por completo. Entonces siento su cuerpo relajarse, la tensión disipándose, la rendición acercándose. Respiro hondo, canalizando toda mi fuerza, toda mi obsesión, todo mi deseo. Con un último empujón, rompo su resistencia, invadiendo su santuario, llenando cada espacio vacío de su ser. El poder que si
Last Updated : 2026-05-28 Read more