La cena apenas había comenzado y Valeria ya se estaba arrepintiendo de haber aceptado la invitación.No porque la familia de Victoria fuera desagradable. Tampoco porque Sebastián la hubiera dejado sola. El problema era precisamente el contrario: él no se había separado de Victoria desde que habían llegado.—¿Te acuerdas de la casa del lago? —preguntó Victoria, inclinándose hacia Sebastián—. Tuviste que saltar la cerca porque habías perdido las llaves.Sebastián soltó una risa breve.—Tú fuiste quien perdió las llaves.—Pero tú fuiste quien terminó con la camisa rota.—Y tú te reíste durante una semana.Victoria sonrió y le dio un pequeño golpe en el hombro, con una confianza que a Valeria le resultó irritantemente natural.—Siempre terminabas resolviéndome los problemas, Sebas.Valeria apretó la servilleta sobre su regazo.Sebas.Ella nunca lo llamaba así. Ni siquiera se había atrevido a inventarle un apodo. Y aquella mujer lo decía como si tuviera un derecho reservado sobre una parte
Last Updated : 2026-10-13 Read more