El rugido del motor del sedán blindado era el único sonido dentro del vehículo mientras Kenji regresaba hacia el centro de Tokio. El amanecer apenas despuntaba sobre los rascacielos, tiñendo el cielo de un gris plomizo y helado. El teléfono encriptado de Kenji vibró sobre el asiento del copiloto. Lo tomó al primer tono y lo llevó a su oído. —Habla —ordenó con voz impecable y firme. —Ishida-sama —la voz del inspector jefe de la Policía Metropolitana sonó nítida, acompañada por el murmullo lejano de teclados e impresoras—. Tenemos la ruta completa. El vehículo utilizado en el asalto a la residencia Masuda fue una furgoneta negra sin placas. Las cámaras de vigilancia del distrito de Minato registraron su huida hacia el norte y la rastrearon hasta un edificio abandonado en la zona industrial de Shinjuku Norte. Kenji apretó los dedos sobre el volante. —¿Quiénes son? —Una banda local de poca monta que opera en los callejones de la zona —explicó el oficial, consultando sus informes—.
Última actualización : 2026-10-05 Leer más