Perdí toda mi línea de razonamiento cuando sentí un dedo de él comenzar a forzar mi entrada y penetrar mi orificio. Y, m****a, a pesar de que no había entrado mucho y su dedo estaba mojado con mi excitación, ardió mucho. — Tranquila, mi ángel. Relaja tus músculos... — dijo, besando mi mejilla de forma ¿tierna? ¿Tierna como carajo? Aún sentía la mitad de su dedo dentro de mi orificio—. Y empuja hacia fuera. Solo va a arder un poco al principio. Eres muy apretadita, Luisa, aunque solo mi dedo esté dentro de ti... — dijo en tono bajito cerca de mi oído y entonces volvió a besar mi boca. No lo pensé dos veces antes de hacer lo que me pidió, queriendo creer en sus palabras y pensando, lógicamente, que si un dedo ya ardía así, entonces ni quería imaginar cómo una polla dentro de mí iba a doler. — Relájate, Luisa... — dijo cuando su dedo entró todo dentro de mí. Besó mi cuello antes de chupar la piel sensible, haciéndome suspirar a pesar del ardor ahí abajo—. No voy a follarte el culo hoy.
Last Updated : 2026-06-17 Read more