— ¿Te gusta usar tu collar, mi amor? ¿Te gusta cuando te pego con mi látigo, mi bien? — Dominic me preguntó en pura provocación, en tono bajo pasando el mango del látigo por mi espalda hasta llegar a mi intimidad. Y mierda, juro que vi estrellas ante mis ojos cuando golpeó el mango del látigo en mi intimidad con la fuerza suficiente para hacerme gritar entre dolor y placer. — Dime, Luisa, quiero oír tu respuesta.No quería admitirle que me excitaba usar ese collar en el cuello como si fuera su perra tanto como me gustaba que me golpeara por sus manos de diferentes formas. Soy demasiado orgullosa, y nunca en mi vida tragaría mi orgullo al punto de decirle a Dominic que era su perra obediente o sumisa con facilidad.— Soy tuya, Dominic, pero eso no significa que algún día me vaya a convertir en tu perra amaestrada o sumisa obediente — dije entre respiraciones rápidas, sonriendo con pura burla.Mi sonrisa murió cuando Dominic golpeó el látigo en mi espalda con mucha fuerza, y carajo, eso
Last Updated : 2026-07-23 Read more