— Me gusta que me pegues con tu látigo — confesé en un susurro, perdida en medio del deseo que arrancaba toda mi racionalidad y voluntad de resistir a su dominio. — Me gusta cuando eres tan sádico conmigo, Dominic, me gusta cuando me atas con cuerdas y me pegas.— Así es, mi bien... — lo oí hablar detrás de mí, y luego sentí el colchón hundirse con el peso de su cuerpo. Mi cuerpo ardió de deseo cuando Dominic acarició mi trasero ahora ardido por los latigazos que me había dado. — Confiesa tu deseo para mí, Luisa, di lo que deseas de mí que te lo daré, mi amor.Gemí de placer cuando sentí la mano de Dominic en mi intimidad. Cielos, eso era tan bueno. Dominic comenzó a masajear mi clítoris duro de excitación y muy dolorido mientras esparcía besos húmedos por mi espalda.— Dominic... — murmuré su nombre invadida por placer. Me enloquecía de placer, pero aún necesitaba más. Quería más que solo sus dedos en mí, quería que Dominic me follara con fuerza y brutalidad.— Dime lo que quieres, L
Last Updated : 2026-07-23 Read more